sábado, 16 de febrero de 2013

Tarta de Queso al Horno

Hacía muchísimo tiempo que no hacía esta receta, solía hacerla mucho cuando vivía en Santiago y cada vez que teníamos visitas en el piso ( muy amenudo ) se acaba en un periquete.
Después de tantos años sin horno me había olvidado totalmente de lo fácil y rica que estaba esta tarta, pero mi cuñada Loreto me lo recordó hace poco.
Decidí hacerla para llevarla a mi trabajo en San Valentín y no sobró ni un trocito!!
Os animo a que la hagais porque os vais a chupar los dedos!!!

INGREDIENTES

1 Vaso de Azúcar
1 Tarrina de Queso Philadelphia (250gr)
1 Vaso de Harina
1/2 Sobre de Levadura
1 Yogur Natural
1 Vaso de Leche
1 Brick de nata para cocinar
1/2 Vaso de Aceite
3 Huevos

Poner la mezcla en un recipiente y meter al horno 40 minutos a 180ºC

domingo, 6 de mayo de 2012

CARROT CAKE

INGREDIENTES
100g de nueces molidas
200g de almendras molidas
250g de azúcar glas
300g de zanahorias ralladas
1 pizca de sal
1 sobre de levadura
4 huevos
80g de harina
Cobertura 
200g azúcar glas
1 tarrina de philadelphia


Desde que tenemos Thermomix no paramos de comer!! Y una de las mejores cosas que hemos hecho ha sido esta tarta de Zanahoria. Mezclando varias recetas que encontramos en Internet hemos hecho nuestra versión que aquí os dejo, Andrea puede afirmar que estaba buenísima!! (aunque a mi hermana siempre es fácil contentarla con un dulce)

El que tenga thermomix puede triturar los frutos secos (unos segundos a velocidad máxima) y hacer el azúcar glas con un trocito de piel de limón.

Se rallan los 300g de zanahorias ( con thermomix unos segundos a velocidad 5) y se añade el resto de ingredientes: los frutos secos triturados, los 250g de azúcar glas, los huevos, la harina, levadura y una pizca de sal. Se mezcla bien y se pone en un molde (desmoldable mejor)

Se mete al horno ( previamente recalentado) unos 20 minutos a 180ºC
Comprobar si está hecho pinchando con un palillo, aguja de calcentar o en un cuchillo afilado como es mi caso.

Mezclar el queso philadelphia con 200g de azúcar glas, cubrir la tarta con esta mezcla y chuparse los dedos!!

Espero que os guste!




CREMA DE ESPÁRRAGOS TRIGUEROS

INGREDIENTES

2 manojos de espárragos verdes
1 cebolla mediana
1 patata mediana
750ml caldo de verduras
1 quesito
Aceite de Oliva virgen
Sal y pimienta


Rehogar la cebolla y los espárragos en aceite, aproximadamente unos 5 minutos.
Añadir la patata y el caldo hasta hervir. Dejar cocer a fuego medio durante media hora.
Añadir el quesito, sal pimentar y triturar con la batidora o en la thermomix.

Se puede adornar con unos piñones tostados o unas puntas de espárragos.

sábado, 9 de abril de 2011

Japuta en Adobo

Japuta es un nombre que hace gracia. Es sinónimo de Palometa, y en la pescadería la encontramos así: 

No he probado (al menos conscientemente) este plato en otra receta que no sea esta. Estoy seguro que se trata de un pescado muy versátil que admite distintas preparaciones con resultado igualmente exitoso. En otras ocasiones he aprovechado la piel, la cabeza y la raspa para preparar un fondo de pescado para un arroz. Pero el objetivo, siempre ha sido preparar la Japuta en Adobo.

La fritura, aunque parezca indigesta e insana, es una de las mejores maneras de comer pescado. Cuando está bien hecha, se forma una costra sutil dentro de la cual se cuece el pescado en su jugo. Hacerla bien merece atención y práctica.
Es una técnica fácil pero delicada.

En algunos sitios se convierte en algo indigesto, sea por el adobo demasiado fuerte, el exceso de harina, o la fritura inadecuada.

Algunos conocen mi gusto por calcularlo todo y perderme en cuentas y teorías imposibles... pero que tienen su lógica.
Carlos fue testigo sufridor de uno de mis últimos devanamientos de sesos en el que traté de determinar la fritura perfecta y, aunque las matemáticas tienen mucho que decir, creo que no merece mucho cálculo concluir en que las piezas de pescado no deben ser muy pequeñas. Al menos, este es mi gusto.  Si hay algo más que aportar en este sentido, lo detallaré más adelante. Vamos ahora con la receta.

Ingredientes:
  • Una japuta o Palometa (La de esta receta, que comimos Mercedes y yo, pesaba +ó- 1/2 Kg, pero sin espinas ni cabeza se queda en menos) Para más persona, es mejor una grande
Para el adobo:
  • Dos dientes de Ajo
  • Un chorreón de vinagre del mejor que se tenga (El de Módena no vale)
  • Pimentón dulce (Si es de La Vera, mejor)
  • Orégano
  • Sal
  • Agua
Para freir:
  • Harina de freir (IMPORTANTÍSIMO)
  • Aceite del bueno
Elaboración:

Si no se quiere hacer en casa, se le pide al pescadero que limpie la Palometa quitándole la cabeza, piel y espinas. Al final, llevaremos a casa 4 piezas correspondientes a 2 lomos cortados a lo largo.
Una vez en casa, recomiendo repasar los lomos por si quedan espinas. Después, troceamos el pescado en piezas de unos 5 cm. y lo metemos en el adobo.


La Japuta, para que tome el adobo, debería estar sumergida en él unas horas; pero yo no tengo tanto tiempo. Lo que hago es no diluirlo mucho y lo mantengo menos de una hora (tal vez, algo más que media).
Hay quien le pone al adobo comino. Me encanta el comino y lo uso habitualmente, pero en este caso he prescindido de él a cambio de hacer el adobo más suave. El cambio mereció la pena. No lo eché de menos en absoluto.
En la foto, olvidé poner los ajos, pero ahí están, acompañando al animalito troceado y a remojo.
Para el que no lo haya visto en rama, lo que hay sobre la tapa del recipiente de sal y en el borde del plato en la parte superior es orégano.
Recuerdo que la mezcla se diluye en agua.

Después de un rato a remojo, viene otro punto muy importante: Pasar el pescado por la harina, antes de la fritura:
En este punto, el adobo ha cumplido su misión. Debemos sacar el pescado y dejar que se seque. Es importante no pasarlo por la harina con exceso de humedad.

La harina es importantísima. Determinante. Debe ser harina para fritura. Tiene una textura un poco más gruesa; No es tan blanca. Al tacto, se parece a un pan rallado muy muy fino.
El caso es que esta harina, cuando se usa bien, no forma grumos en el pescado. Ya sabéis, esas pelotas grasientas e indigestas que echan a perder la preparación.

Las piezas de pescado las vamos pasando por la harina y luego las sacudimos para que suelten el exceso. Puede pasarse por un tamiz, colador o sacudirla en la cuenca de las manos (como yo hago). Es mejor no meter en harina muchos trozos a la vez.

El aceite, ya debe estar caliente, casi a puto de humear. Cubrirá el pescado completamente. Debe freirse poco a poco. Cuidado, porque si ponemos mucho pescado en la sartén, el aceite se enfría.
Es mejor no pasarse con la fritura. Aunque lo saquemos poco dorado, se seguirá haciendo con el calor que mantiene.

Después de freír el pescado, si está bien hecho, casi no tendrá exceso de aceite. Aún así, es mejor ponerlo sobre un papel de cocina, de estos absorbentes.

No tengo que decir a estas alturas que me encanta la Japuta en Adobo. Pero sí debo reconocer, que este que ayer preparé es de los que mejor me ha sentado en la vida.
Repecto a los ingredientes, es mejor emplearlos de la mejor calidad que se pueda. 
El aceite de Oliva Virgen extra, aguanta mejor la fritura que cualquier otro. De saludable ni hablamos.
El vinagre, si es bueno bueno de verdad, tiene un sabor especial y no hay que gastar tanto como con otro diferente. (Igual que el aceite, cunde más)
El aroma del Pimentón... lo adoro.
No es más caro comer mejor. Lo que es caro es ahorrar en ingredientes y que luego resulte indigesto.


martes, 1 de febrero de 2011

Judías verdes con patatas


No me gustan las judías verdes. No puedo con ellas a pesar de haberlo intentado a lo largo de mi vida, obligado en la infancia, incentivado luego por consejos nutritivos bienintencionados, o ahora, con la determinación de asumir una educación paternal para intentar dar ejemplo a Andrés porque claro, hay que comer de todo. Pues no, me horrorizan, es una cosa así como con los guisantes, fobias inexplicables con un origen ancestral que se me pierde en la memoria. En el internado ni las tocaba, la bandeja pasaba de un lado para otro, y algún compañero, sabedor de mi sufrimiento, me cedía su gajo de huevo cocido (uno por cada comensal) y conseguía, con la condescendencia de los demás una pequeña porción extra de patata cocida, mínima eh?, que algunos no perdonaban los caprichos o los remilgos.

Si subo esta receta ahora es por que hace poco me he acordado de Ana. 15-16 años, cabello castaño, muy liso, larga melena desplegada por la espalda, anchas caderas, cara redonda y simétrica, nariz pequeña, incisivos un poco grandes, sí, tipo paleta, pero cuando un amigo la vio y dijo que parecía una conejita por poco le parto la cara. A mí me gustaba Ana. Luego estaba su amiga Soledad, regordeta, morena con el pelo ondulado sin llegar a los hombros, pechos generosos, muy graciosa y extrovertida. Yo le gustaba a Soledad.

Una vez nos invitaron a comer a sus casas respectivas, un sábado, sin padres en el horizonte. Yo tenía claro con quién quería comer, el día anterior entre tontería y tontería no hice más que insinuarme con Ana, dando conversación a tope, exprimiéndome el ingenio para sacarle una sonrisa, chorradas a tutiplén, encantador ya sabéis, viéndolo ahora, como el baile de un urogallo en pleno cortejo, un ridículo espantoso. Quedamos al día siguiente cuatro del colegio en el sitio convenido, allí como un clavo, hasta que llegaron ellas dos. Y llegó el momento del reparto. Soledad tenía de menú filetes empanados (ohhh!, dijimos los cuatro). Ana, judías verdes (bufff!, dije yo). Ya sabéis lo que me gustan los filetes empanados, puedo comerme kilos de filetes empanados, en el colegio no eran habituales, no se veían, los filetes digo, y menos empanados, de hecho lo único empanado eran unas lonchas de jamón de york cuadradas, así que rápidamente la cabeza empezó a funcionar, había que anticiparse, adelantarse a esos tres famélicos que empezaban a babear, buscarse el sitio, era el momento de ser racional y consecuente, así que en cuestión de segundos abrí la boca, como de esas veces que te vienen antes las palabras que el pensamiento, y oí una voz, que no era la mía, pero que me salía de dentro, como poseído por algo que me dominaba, y me escuché decir: A mi me encantan las Judías Verdes.

Seré breve, lo pasé fatal, me salvó, creo, la mayonesa, vacié el tarro, embadurné aquel plato de judías hasta que no se veía una pizca de verde. Me comí aquel engrudo lo más rápido posible y hasta donde el estómago y las circunstancias me fueron favorables. A Ana no se le pasó por alto el gesto, aún hoy no se si sus palabras eran de sorpresa, admiración o tenían un matiz irónico, parece que te gusta mucho la mayonesa, dijo. Estoicamente aguanté la indigestión, incluso intenté, en un alarde de saber estar, ayudarle con los platos, pero me tuve que volver a sentar porque sentía, os lo juro, como si unos hilillos de ese mejunje amarillo me saliesen por las orejas. Y como repetía chicos, aquello duró días. Se acabó la tarde para mí, el urogallo sin plumas, quizás alguna mirada perdida pero ahogada en esa salsa de huevo y aceite, de bote aún encima.

El esfuerzo, el sacrificio, no sirvió de nada, Ana empezó a salir con un estirado de los Salesianos, pelo corto con raya longitudinal trazada con regla, jersey de pico y zapatos castellanos. Adonde iba yo con mi melena sin peinar, mi chaqueta verde de lana de punto gordo (made in La Rabana) y mis zapatillas marrones adidas desgastadas. Soledad nunca me perdonó el desaire.

Podéis pensar en la candidez de la adolescencia, el esplendor en la hierba y toda esa carallada, pero ahora que cada uno saque su moraleja, yo os pongo la receta sin más….


Ingredientes:

Judías verdes (según comensales)
Patatas
½ cebolla pequeña
½ zanahoria
Ajo
Salsa de tomate
Aceite
Sal
Mayonesa (para los enamorados)

Se limpian y se lavan las judías. Por lo que yo recuerdo este proceso es largo, laborioso y pesado, cortar las puntitas y sacar los hilos de los costados por lo que recomiendo comprar un tarrito de esos del super. Se cuecen en una olla de agua hirviendo y sal (para un kilo unos 12 minutos). Luego añadir la cebolla y la zanahoria (picaditas). Cuando están casi cocidas echar las patatas (peladas eh!) en trozos. Una vez cocido todo se acompañan con lo que queráis, aceite, salsa de tomate o la famosa mayonesa. Y que os cunda! que yo no pienso probarlas.

sábado, 29 de enero de 2011

Chipirones en su Tinta Fáciles

La receta que aporto es sencillísima. Tanto, que hasta dudo si entrar en detalles que son básicos. La relación resultado/dificultad, justifica intentarla.
Los chipirones menguan al guisarlos, por lo que creo que hay que tirar por alto a la hora de comprar. Si se pueden poner dos Kg., mejor que uno.


Ingredientes:
1,5 Kg de Chipirones 
2 Cebollas
2 ó 3 dientes de Ajo
1 Pimiento
1 Tomate
1 vaso de vino (Yo uso blanco)
Bolsas de tinta de las de supermercado. (Puede no ser suficiente con la de los chipirones)
Un trozo de pan que puede ser duro.
Sal
Se acompañan con Arroz blanco (En la foto, los flanes de arroz quedaron un poco torcidos, pero el resultado fue delicioso)


En primer lugar, limpiamos los chipirones. Esta tarea es un poco pesada pero entretenida. Separamos el cuerpo del resto. Cuando salgan las tripas, veremos una bolsita que contiene la tinta. La reservamos con cuidado de no reventarla. Debemos tirar de la boca del chipirón y luego cortar bajo los ojos. Las patas, las aprovechamos. Para limpiar el cuerpo por dentro, tiramos de la "pluma" que es una especie de tirilla de plástico; luego, debemos meter el dedo y hurgar hasta que sale todo. Acabamos enjuagando bien.
Las hortalizas las troceamos bien con el cuchillo. Yo no paso la salsa por el pasapuré, por lo que lo troceo finamente. Si luego pasamos la salsa por el pasapuré o batidora, no hace falta que lo cortemos tanto.
Se rehogan las cebollas, ajos y el pimiento. En este momento le podemos echar la sal. conseguiremos que sude la cebolla y es más difícil que se pegue. El tomate lo corto por la mitad y lo paso por el rallador para desechar los pellejos.
Cuando  está rehogado, añadimos los chipirones troceados junto con las patas. Podíamos haber pasado por la cazuela las patas y luego rellenar los chipirones con ellas, pero haciéndolo todo junto es más sencillo.
En un cuenco ponemos la miga de pan, la tinta y el vino. Majamos todo y lo añadimos al guiso.
Si vemos que hace falta, añadimos un poco de agua. Dejamos que cueza unos 20 minutos más.


Para acompañar, mientras reposa el guiso, preparamos un arroz blanco. Primero suelo poner un ajo picado en el aceite y rehogo el arroz. Luego se le añade el agua... como siempre, vamos.


Alternativas de la receta:
El vino tinto parece que le viene bien, pero suelo echar blanco o vino fino. 
Otras veces he añadido unas ramas de perejil al guiso. Cada día hago una receta distinta.
Como comenté antes, pueden rehogarse un poco las patas y se rellenan los calamares con ellas. Si no hemos sido muy cuidadosos al limpiar y se ha roto algún chipirón, los troceamos y ya está.
No suelo pasar la salsa por el pasapuré, pero si se hace, queda una salsa muy ligada.

domingo, 26 de diciembre de 2010

Patitas de cordero de casa Angel


Solo he comido patitas de cordero en La Rioja. Deben prepararlas en muchos sitios, pero yo sólo en Logroño. Las que recuerdo son las de Carmen, en el comedor de la casa de la Tía Vito, degustándolas con la abuela Marita y tío Miguel. Me gustan. Me gustan tanto como las manitas de cerdo o el embuchado, más que la oreja de cordero rebozada, o que el rabo de toro, o las lecherillas. Me pirran las patitas de cordero.

Ángel y Ana son unos amigos míos, de Logroño. Nos vemos poco, pero cuando lo hacemos platicamos casi siempre delante de una mesa. Ya sabéis, buena comida, conversación amena, sobremesas largas. Ellos, por circunstancias de la vida, por algún que otro revés emocional, por lo que sea, han decidido hace tiempo no pasarla sin más. A expensas de perder los días envueltos en la trampa de la rutina intentan aprovecharlos en lo que se puede y como se pueda. Dentro del elenco de actividades extraordinarias de su programa anual suelen homenajearse a si mismos, cantidad de veces, tanto con degustaciones culinarias en los más variopintos restaurantes como en la elaboración del menú cotidiano de su casa. Esto hace que su caché gustativo sea cada vez mas exigente, o tenga más argumentos, séase con los vinos o con los platos. Pero ollo! la experiencia es sin pijadas, sin deformaciones vanguardistas, sin exclusivas modernas o de moda, aquí lo que vale es el rico-rico, que decía el otro, y se disfruta lo mismo con una espuma de alcachofas aderezada con zumo de jamón y tacos de gamo al gratiné, que con unas Pochas de esas que te hacen saltar el lagrimal al primer cucharazo.

Bien, pues hace unos días y conocedores de mis gustos por su tierra, me invitaron a comer a su casa elaborando un menú cuasi riojano entre los dos. Unas patatas (riojanas) con costilla (Ana) y unas patitas de cordero (Ángel). Lo de las patitas de cordero se las trae, es un plato mítico de Ángel con receta heredada de su madre (Maruja), que fue cocinera en un restaurante hoy ya desaparecido. Me olvidé comentar que Ángel vive en una especie de matriarcado, algo así como el tío Javi (quizás por eso son los dos buenos cocineros) y quieras que no eso da carácter. Yo, que utilicé el baño de su casa, después de ajustar la dirección y atinar dentro (menudas son todas ellas cuando dejas evidencias aun imperceptibles para el ojo masculino), cuando coordinas cantidad y presión, en ese tiempo muerto que te da la experiencia, sabiendo ya sin mirar de que todo va a donde tiene que ir, en esos momentos, digo, observando el orden de cosas y objetos desplegado en esa habitación, me enternecí al descubrir una estantería, pequeñita, con todas sus cosas de aseo. Amigos, ese espacio ganado, o conquistado, a base seguramente de esfuerzo y buenas maneras, de intuición de marido, de diplomacia de padre, de todo eso y algo más, es la esencia de la victoria, es, querida familia, el triunfo de la voluntad. Y todo esto viene (me parece que no a cuento) de que las famosas patitas, solo le gustan a él, que a su compañera del alma y a sus hijas no les hacen mucha gracia, que no, que no lo hagas, que solo te las vas a comer tú, que por qué no haces otra cosa, solomillo por ejemplo, que bueno, vale, porque viene ese gallego hoy, un caprichoso, que ya podía adelgazar un poquito el tío, pero entonces sacas jamón del bueno, y que no se le ocurra a ese empezar a picar….

El caso es que las hizo, preparadas las tenía, y las comí, las saboreé, las chupé, las regué con un vino delicioso (rioja, claro), y las compartí, esto hay que resaltarlo, con personas al gusto, con compañía al aire de un tiempo amigo y familiar, y que a veces, sin quererlo, dejamos escapar en la distancia.

Las patatas con costilla para otro día, ahora las patitas de cordero de Ángel-Maruja


Las patitas hay que hacerlas, si se puede, el día antes de comerlas.
Lo primero preparar las patitas. Vienen del mercado limpias, pero hay que repasarlas, para esto hay que quitarle las pezuñitas y luego limpiar unas bolitas pequeñitas como de grasa, que si las dejas dan un sabor muy fuerte. Revisar si quedan pelillos, y si es así, flamear los restos. Las ponemos a cocer en agua hirviendo unos 10-15 minutos. Las sacamos y escurrimos. Volvemos a cocer en una olla Express (ollo, en una normal nos tiramos mucho más tiempo) añadiendo agua sal y una hojita de laurel, el tiempo depende de la olla y de las patas (aproximadamente media hora). Cuando están tiernas las escurrimos y reservamos.

Vamos con la salsa: Este tipo de salsa se emplea en La Rioja para apañar todo tipo de casquería y es muy sencilla de realizar: Ponemos en una sartén aceite de oliva y ponemos a pochar (con el fuego lento hasta que se reblandecen) las cebolletas -a mi me gusta más que la cebolla pero si no se tiene, se puede sustituir por esta- Cuando está tierna añadimos dos o tres tomates maduros picaditos sin piel, un pimiento rojo seco y si te gusta el picante una guindilla roja seca. A continuación echamos un majado de ajo y perejil y salamos, dejamos freír todo unos diez minutos y listo. La salsa resultante se pasa por el chino y se coloca en una cazuela junto con un trozo de buen chorizo riojano cortado en rodajas y unos trocitos de panceta que hemos sofrito un poco antes, dejamos cocer junto a las patitas y en diez minutos listo.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Alcachofas con Langostinos

El nombre de la receta asusta, pero os aseguro que esta versión es sencilla y barata
Ingredientes para dos personas (Es la ración que tomamos en casa)

  • Un paquete de Alcachofas congeladas (hay unos supermercados Merc*****, en las que las venden como "Corazones de Alcachofas Ultracongelados; 450 gr." son baratas y salen ricas)
  • Una docena de Langostinos congelados (estamos con el ahorro, ¿no?)
  • Una Cebolla grande
  • Dos dientes de ajo
  • 1vaso -de los de vino-  de vino.  (En casa usamos vino fino, pero si es blanco podría valer)
  • Pimienta, sal, aceite


   En primer lugar, meto los langostinos en un recipiente con agua fría para que se vayan descongelando. Una vez que se va quitando el hielo, (unos pocos minutos) los pelo, reservando las cabezas y la cáscara. Con estas cáscaras haremos un caldito. Lo dejamos cocer en agua apenas 5-10 minutos. Luego lo echaremos en las alcachofas
   Cortamos la cebolla y el ajo en trocitos pequeños y los rehogamos en la cazuela. Dejamos que se vaya ablandando. En esta operación, si echamos un poquito de sal, la cebolla "suda" y se rehoga mejor. Si se hace con la tapa puesta, no pierde la humedad que luego nos hará falta.
   Cuando la cebolla está blandita, añadimos las alcachofas (directamente del paquete, sin descongelar), y lo mezclamos todo. Cuando esté liadito añadimos la pimienta recién molida. 
   Ha llegado el momento de añadir la copa de vino.
  Lo remuevo un poco más y lo dejo un ratito tapado mientras cojo un colador para el caldito de las cáscaras de langostinos.
Añado el "caldo de cáscaras". No es necesario que cubra las alcachofas. Si lo removemos un poco y lo dejamos tapado, no perderemos líquido.
Mientras esto cuece a fuego lento intentamos sacarle la tripa a los langostinos. Si no podemos, da igual. (Era por darle un toque sofisticado). Los troceamos en 2 o 3 pedazos y los añadimos al guiso. 
Al añadir los langostinos, removemos para que se mezclen bien y apagamos el fuego.
Si dejamos los langostinos guisando se endurecen.
Plato rápido y delicioso
De verdad que vale la pena probarlo

Lamento no tener foto de este plato. Pego la que más se parece a lo que sale en casa. 


sábado, 27 de noviembre de 2010

Dorada a la Sal (O Pargo, o Dentón)

Queridos todos:
Quiero hacer mi debut en este Blog con una receta que vaya en la línea de comida sencilla y "para hacer", no para quedarse con la boca hecha agua pensando en la suerte que tienen los que la prueban.
Como ya sabéis por mis comentarios a alguna receta publicada, para mi, "menos es más". Aquí intento demostrarlo. Veréis qué fácil es.
La receta se llama Dorada a la Sal, pero vale cualquier pescado de ese tipo. La foto que acompaña a la receta es de un "Dentón"; este pez vive en el Mediterráneo, pero no sé si llega al Noroeste. También he preparado así el Pargo (Exquisito) y la Dorada. Imagino que estos son más fáciles de encontrar.
Ingredientes:
- Una Dorada (o lo que sea) 
- Sal Gorda. (Se vende Sal sin refinar, que no es la sal gorda que solemos usar. Es más basta, más húmeda y más barata)


MUY IMPORTANTE: 

  1. El pescado, mejor si es grande: Como este plato se suele comer en compañía, es mucho mejor comprar un pescado grande que varios pequeños. El animalito de la foto, pesaba cerca de 3 Kg, y para cocinarlo empleé 5 Kg de Sal. Parezco muy exagerado, pero es que no se puede quedar el más mínimo resquicio. Lo importante es que lo cubra por todas partes, con una capa gruesa (proporcional al tamaño del pescado)
  2. Le pedimos al pescadero que nos quite la tripa "POR DEBAJO DE LA CABEZA, SIN ABRIR EL PESCADO" Se le hace un cortecito y se saca todo con cuidado.
  3. El pescado lo prepararemos con su escama. No es necesario limpiarlo más. Solo quitar la tripa, y con el menor corte que sea posible.
Elaboración:
Encendemos el horno, a una temperatura de 200º
La sal, la ponemos en un "bol" grande, y la humedecemos con agua. Removeremos la sal para que se humedezca todo bien (No tiene que quedar encharcado, solo bien húmeda)

Nos despedimos del Pescado

He visto en algún sitio como le echan clara de huevo para que haga una costra. Yo prefiero dejar la clara para los merenguitos
En la bandeja del horno, ponemos una buena capa de sal. Es muy importante que sea una capa gorda. Cuando se apoye el pescado, la capa va a menguar.
Colocamos la Dorada y "remetemos" la sal por debajo de él, asegurándonos que está en contacto completamente con todas las partes del pescado. Luego, lo cubrimos y apretamos con cuidado. Como la sal está húmeda, será muy fácil y constituirá un conjunto homogéneo.


Cubrir con una capa gorda de sal

Lo pondremos en la parte media del horno, y lo dejaremos cocinando unos 20 minutos por cada Kg de pescado. NO MÁS. (Si el pescado no es grande, creo que podríamos ponerlo menos tiempo)

Mientras tanto, podemos hacer un mejunjillo con aceite, perejil picado, y un poco de limón.

Importantísimo: Cuando lo saquemos del horno, debemos intentar romper la costra de sal con cuidado para que no toque la carne del pescado.

Es el momento de servir

Si damos unos toques con el borde de una cuchara en la parte baja del montón de sal, veremos que se va resquebrajando. Luego, la retiramos como si fuera un caparazón. Lo importante es que no caiga sal.
En la foto, veis que, una vez abierto por arriba, lo sacamos y pusimos en una fuente para que no hubiera mucha sal (la fuente está cubierta con papel de aluminio para que todo quedara más recogido).

Se puede acompañar en el plato con alguna verdurita asada, con la salsita que preparamos o con cualquier otra que le pegue. La verdad es que está tan bueno que merece la pena probarlo así.

Es el sabor del pescado más auténtico que se puede conseguir.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Merenguitos


Subo esta receta por petición de mi amiga Sandra, coruñesa, guapa, madre de tres hijos que tragan lo que les echen. La Cuisine des Barbi está ganando adeptos...


No está muy claro el origen de este dulce, se mezclan versiones de la tía Mª del Carmen (un hacha en esto de la comida chic), de Marta (que trabajó una temporada en casa Barbi), o de la abuela Marita (que no se le escapa una, sobre todo cuando la relación calidad-precio es altamente satisfactoria).


El resultado es simple pero efectivo si lo que quieres es salir del paso ante una visita inesperada a la hora del Té (o si tienes tres hijos que te vacian la despensa a la hora de merendar).

Habeis visto la receta del Tocinillo de Marita?, de los ocho huevos solo hemos aprovechado una clara. Pues bien, nos quedan siete. Vamos ahora a ver que hacemos con ellas.


Ingredientes:

  • Claras de huevo
  • Azucar. 2 cucharadas rasas por cada clara (más una que le robo)
  • un poquito de zumo de limón
  • una pizca de sal

Vamos:

Mezclamos las claras con el azúcar y se bate un montón. Le añadimos también el limón y la sal (poca eh?). Sobre las bandejas que van a ir al horno colocamos un papel de esos que no se pega. Sobre ese papel vamos echando el mejunje con una manga de pastelero a puntos, el tamaño, que no importa, es a gusto del cocinero. Mientras tanto ponemos el horno a 180º, cuando metemos las bandejas lo bajamos a 100º, y lo dejamos mucho, mucho tiempo. Cuando veamos que están bastante sequitos apagamos el horno y los dejamos ahi dentro también mucho tiempo.

Y ya está. Conviene guardarlos en caja metálica.

lunes, 18 de octubre de 2010

Tocinillo de Marita


Por una vez voy a traicionar mis principios sobre la comida rápida y os voy a poner una receta laboriosa. Lo merece. Es una de esas delicias anónimas para el resto del mundo, que nunca encontrarás en los libros, que no saborearás, aunque quieran, en los más estrellados restaurantes, ni siquiera en el Bulli. Sencillamente porque lo que las diferencia de los demás es la mano que las elabora, ese made in que da el tiempo y la experiencia. La cuestión es que esos platos se vuelven míticos en el universo culinario de cada uno, sirven para medir la calidad de lo que pruebas después, es el paradigma, el Level 10 al que no llegan los demás, porque cuando los has catado el pelotazo inicial de las papilas gustativas se convierte directamente en el cerebro en una ciclogénesis explosiva, una bomba de racimo desplegada sobre los lóbulos, hacia los más reconditos lugares de la memoria. A esto se le llama retrogusto persistente, en consecuencia, cuando pruebas un sucedáneo, lo valoras inconscientemente según cuanto se acerca al sabor original.

Así, como en la aplicación de una memoria histórica particular, dotamos a esos platos que para el resto son banales, corrientes y anodinos, con el nombre de la persona que los hizo, individualizando, perpetuando para la eternidad el homenaje en su recuerdo: la ensaladilla de VICTOR (pensión España) en el Oasis de finales de los años sesenta. Las croquetas de Tía FINITA (piso de arriba) finales de los años sesenta y principios de los setenta. El arroz con leche de JUANITA (casa de los Giraldez), años 70 y 80, y, como no, el TOCINILLO de MARITA.


Vamos pues a intentarlo,


Ingredientes:

  • 8 YEMAS
  • 1 CLARA
  • 350 g. de AZUCAR
  • 1 vaso de AGUA
  • Caramelo líquido
  • limón.


Se hace un almíbar con el agua y el azucar con un poco de corteza de limón. Se deja cocer hasta que esté casi a punto de hervir, no muy fuerte. Se baten mucho las yemas con la clara y se mezclan con el almíbar cuando está casi frio. Un molde con tapa hemética se baña con caramelo, cuando esté duro se le añade la mezcla colada de las yemas y el almíbar. Se pone en una olla exprés con poca agua, contando 1/4 de hora desde que empieza a pitar. Se retira, y no se abre hasta que esté fria. El molde suele ser una fiambrera mejor de acero. (para los obtusos, si por algún motivo se quiere abrir la olla antes de tiempo hay que enfriarla debajo del grifo).


Ollo!, no tirar el resto de las claras (ver la receta de los merenguitos).

lunes, 11 de octubre de 2010

Cerdo agridulce

Ingredientes (4 personas):

500 gr. de carne de cerdo,
2 cucharadas de aceite,
1 diente de ajo picado (o una pizca de ajo en polvo)
1 lata de 250 gr. de piña en almíbar,
Un poco de harina,
Un chorro de salsa barbacoa (o ketchup)
1 cucharada de maicena,
2 cucharadas se salsa de soja,
1 pimiento verde grande (si se quiere también cebolla picada, pimiento rojo...)
Sal y pimienta.



Cortar la carne en pequeños cubos. Pasarla por la harina. Calentar bastante el aceite y freír los trozos de carne durante 3 minutos removiendo para que no se quemen.

Salpimentar e introducir el jugo de la lata de piña, el ajo y la salsa barbacoa. Mezclar bien el conjunto. Tapar la cacerola y dejar cocer durante 20 minutos a fuego suave.

Mientras en una sarten dorar el pimiento cortado (y la cebolla) y cuando este listo añadirlo a la cacelora. Añadir entonces la piña cortada en trozos.

Diluir la maicena en la salsa de soja y añadir. Mezclar y dejar cocer durante 10 minutos a fuego medio removiendo a mitad de la cocción.


Servir con arroz blanco.

viernes, 8 de octubre de 2010

Tarta de Queso

Ingredientes:

- 1 tarrina de queso Philadelfia (puede ser light)
- 1 bote pequeño de leche condensada de 375 gr.
- 36 galletas Marbú Doradas
- 150 gr. de mantequilla
- 4 huevos

Triturar las galletas, fundir la mantequilla y mezclarlo. Esa mezcla es la que utilizaremos para hacer la masa, después de haber forrado un molde desmontable con papel de aluminio.

Subir las claras a punto de nieve. Mezclar las yemas, el queso y la leche condensada. Después incorporar las claras ya montadas. Veter sobre la base y meter al horno (precalentado a 180 ºC -por arriba y por abajo, y a ser posible con aire caliente-) hasta que cuaje (40-45 min). Si se quema por arriba, cubrir con un poco de papel de aluminio.

Esperar a que se temple un poco, desmoldar, y servir. Puede acompañarse con cualquier tipo de mermelada o servirse sola, eso ya queda a gusto de cada uno.

lunes, 26 de abril de 2010

LENTEJAS AL PIS PAS.


Como es que aqui nadie usa esto de nuevo intentaré adoctrinaros con una nueva receta expréss, que son las que más utilizo, a ver si se anima el personal, que no valeis pa na. El único que parece que lo mira es el primo Juan, asi que se lo dedico (y también a Mercedes, claro).


Con los tiempos que corren y visto el escaso margen con el que contamos para satisfacer nuestras necesidades otra vez un solo plato para comer, fácil de hacer, sabroso y que llene: Las lentejas.


Como quién dice en casa Barbi nunca ha faltado un plato de lentejas. Elaboradas de todos los tipos que podais imaginar, sin embargo no nos engañemos, no hace falta extremar la receta con muchos ingredientes, demasiados sabores estropean el plato, que en su origen siempre fué muy sencillo. Lo que más recuerdo del plato era la guarnición que lo acompañaba. El abuelo Foro tenía la costumbre de comerlas con un poco de cebolla. Una vez la sopera en la mesa le colocaban a su lado una pequeña fuente con rodajas de cebolla, de tamaño mediano, finas, con sal y bastante aceite de oliva, del bueno. A medida que se tomaba las lentejas iba picando, unas veces directamente, entre cucharada y cucharada, y otras, las más, depositaba en el plato una rodaja, redonda y pequeña, la rehundía en las lentejas y allí se iba de una cucharada a la boca. Algunas veces, sólo algunas veces, me dejaba cogerle esas rodajas, las del centro, donde los anillos de la cebolla se vuelven más finos y tienen un color más amarillo. Eran las mejores.
También había una consecuencia del plato que casi me gustaba más. La abuela Marita, que nunca tira nada, para no repetir directamente el menú, convertía el excedente de lentejas en una crema, las batia, las colaba, y no sé que más, pero lo mejor era que volvían a la mesa con varios huevos escalfados dentro. Impresionante. Estoy salivando ahora mismo.
Al grano.
INGREDIENTES:
  • Lentejas
  • un tomate
  • un poco de cebolla
  • un poquito de sal
  • Chorizo (al gusto)
  • Zanahoria (al gusto)
Compramos un bote de lentejas, de esos de cristal. Lo vaciamos en una pequeña olla y lo ponemos a calentar en fuego lento. Picamos tomate y cebolla y hacemos un sofrito. Cuando estan calientes las lentejas echamos el sofrito y revolvemos. Si teneis chorizo podeis añadir unos trozos. Servir. La zanahoria hay que cocerla, así que todo se complica un poco si quereis añadirla. Ya está, como dije, en un Pis-Pas.

martes, 9 de marzo de 2010

Langostinos fritos


De nuevo una receta de la abuela Marita, pero que a su vez es de Peli.


Se compran los langostinos. Si están congelados se dejan descongelar.

Se van friendo los langostinos en un poco de aceite y mantequilla. Se quitan un momento. En la misma sartén se le echa pimentón dulce, sal y cebolla (paisada). se sofrie un poco y luego se echa un poco de vino y el zumo de un limón. Se vuelven a echar los langostinos fritos en la sartén con la salsa, un ratito. (Se sirven calientes).

KEIKE (bizcocho)


Esta es una receta de la abuela Marita, que como no está puesta en esto de los teclados me pide que la suba.


El KeiKe (siempre lo hemos llamado así, en inglés) ha sido una socorrida vianda de nuestra casa. Casi siempre de forma circular y con un agujero en medio (molde grande), era inicialmente elaborado para acompañar los desayunos y las meriendas. Duraba poco. Manos anónimas y diferentes lo menguaban rápidamente en ligeros escarceos de entretiempo. Finalmente se remataba en el tradicional cacao que se tomaba un rato después de la cena.

A medida que la casa se fué vaciando dejó de hacerse con asiduidad. Ahora solo si lo encargas y la abuela está de quiero. El modelo actual tiene forma rectangular, sin agujero (molde pequeño).


Ingredientes:


  • 2 huevos

  • 125 g. de azúcar

  • 125 g. de harina-Royal

  • 125 g. de Mantequilla o Margarina

  • Ralladura de 1 limón

  • 1 copita de Rón

  • Se puede añadir, si gusta, Coco.

Las claras se montan a punto de nieve. Las yemas se baten y se mezclan con la mantequilla derretida. Se le añaden las claras, la harina, con el Royal, la ralladura de limón y el ron.


Se unta el molde con mantequilla y se espolvorea con harina.


Al horno a 18º. 45 minutos.

jueves, 18 de febrero de 2010

PATATAS A LA RIOJANA.

Esta receta es de la madre de mi amiga Bego, de Logroño.

Ingredientes para dos personas:

  • Patatas (4 ó 5 medianas)
  • Chorizo (de Logroño) trozos gruesos o finos, al gusto.
  • Pimiento verde
  • Perejil
  • Ajo
  • Pimienta
  • Pimenton dulce
  • Aceita y Sal

Al grano: Se cortan las patacas desguajandolas (importante) y se ponen a cocer en un recipiente mediano, el agua no puede cubrirlas completamente. Se le añade un poco de sal, chorizo (al gusto), y pimiento verde (en tiras y poca cantidad). Coger un mortero y machacar un diente de ajo, perejil y un poco de pimienta, las cantidades dependen de lo fuerte que querais que esté el plato, añadir todo esto a mitad de cocción. Revolver de vez en cuando.

Hay que probar las patatas para que no se pasen (que no se deshagan completamente). Freir aparte en una sartén un ajo con aceite, quitarlo, y fuera del fuego añadir pimenton dulce (vamos, una ajada o mollo).

Cuando estén hechas las patatas añadir el mollo, revolver y servir.

Ollo! si utilizais chorizo picante no es necesario echar el mollo, ya es bastante fuerte asi. (para los no avezados hay chorizo de Logroño dulce y picante)

Unos 40 minutos todo el proceso.

viernes, 12 de febrero de 2010

FABADA DIVORCIADA EN TRES MINUTOS

Hola, en mi primera incursión en este blog os voy a deleitar con uno de las recetas más socorridas de la historia estudiantil. Esta plato se creó, en principio, para cocinar en viviendas unihabitadas, es decir, con un único inquilino, a poder ser trabajador a jornada continua y almuerzo habitual en franja horaria de 15.20 h. a 16.20 h.. Naturalmente la vivienda carece de asistenta.

Bien, una vez bajado del vehículo de transporte, atenazado por esa necesidad de cubrir el cupo de azúcares en tu organismo, con el estómago contraido a la espera de estimularlo mediante una aportación energética, hay que espabilarse.
En llegando a casa y atravesando la puerta hay que tener movimientos rápidos y precisos. Con el abrigo puesto dirigirse lo primero a la cocina.
De los diferentes modos de preparación de la fabada (baño maría, microondas, calentar a fuego lento) me inclino por el último. Buscamos un cazo mediano y lo ponemos al fuego (baja intensidad), vertemos el contenido con ayuda de una cuchara de madera y lo dejamos calentar. Es el momento de quitarnos el abrigo, ponernos un mandil, por si es caso, colocar el mantel, cubiertos, vaso y bebida (Ah!, también puedes ir encendiendo la tele). De vuelta a la cocina ya está casi todo hecho. Coger un plato y verter todo el contenido del cazo (ojo, es plato único). Antes de empezar limpiar esa salivilla de los labios (producto de la ansiedad) y listo, a comer. Lo dicho, tres minutos.

P.D. Por experiencia os aconsejo que de todas las marcas del mercado os quedeis con Fabada Litoral, buen sabor, lata abrefácil (rapidez, claro), y si teneis suerte a veces viene con 80 gramos extra de regalo!!

sábado, 6 de febrero de 2010

Tarta de chocolate para microondas en 8 minutos

INGREDIENTES:

- 125g de chocolate negro
- 125g de mantequilla
- 80 g de harina
- 125g de azúcar
- un vaso de vino lleno de leche
- 3 huevos
- 1 cucharadita de levadura Royal
(- nueces)
PREPARACIÓN:


- Fundir en un cazo la mantequilla con el chocolate.

- Añadir el resto de ingredientes.
- Batir todos los ingredientes.
- Untar un molde de tarta con mantequilla o aceite y añadir la masa.
- Poner en el microondas alrededor de 8 minutos o meter en el horno a 230ºc durante 25min.


*Opcional aunque recomendada base de galleta: mezclar galleta machacada (mas o mnos 15-20 galletas María dependiendo del tamaño de la tarta) con mantequilla derretida hasta que quede como una masa blandita y extender una capa fina por el recipiente.

viernes, 29 de enero de 2010

Este es un libro de recetas que propongo a la familia para que podamos compartir y tener acceso a las recetas favoritas de todos.